Aztec Pride - Orgullo Azteca

ORGULLO AZTECA

AZTEC PRIDE 

 

 

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Revolución Francesa y Revolución de Estados Unidos.

Sin duda, dos movimientos marcaron la historia del final del siglo XVIII. Uno fue la Revolución francesa, y el otro, la independencia de Estados Unidos. Tanto la una como la otra tenían su sustento en las ideas de la Ilustración. A su triunfo, las revoluciones en Francia y Estados Unidos proclamaron la igualdad de los hombres ante la ley y dieron amplias libertades a los ciudadanos; una categoría que nacía precisamente con el iluminismo francés. Desde luego, estas ideas no eran del todo desconocidas en las colonias españolas. Se sabe, por ejemplo, que el cura Miguel Hidalgo era simpatizante de la Ilustración, y que muchos de aquellos que participaron en la Guerra de Independencia de México conocían con mayor o menor profundidad las ideas del liberalismo.

México.

 Junto con la influencia de la Ilustración, la Revolución francesa ni la independencia de Estados Unidos, el hecho que llevó a la élite criolla a comenzar el movimiento emancipador fue la ocupación francesa de España, en 1808. Hay que recordar que en ese año, Carlos IV y Fernando VII abdicaron sucesivamente en favor de Napoleon Bonaparte , para después cederla a su hermano José Bonaparte , de modo que España quedó como una especie de protectorado francés.

En las colonias españolas en América, se formaron varias juntas que tenían como propósito conservar la soberanía hasta que regresara el rey Fernando VII al trono. Nueva España no fue la excepción Posteriormente los criollos actuaron, el núcleo donde hubo de comenzar la guerra por la independencia fue Dolores, Guanajuato, luego que la conspiración de Querétaro fue descubierta. Aunque aquél 16 de septiembre de 1810 el cura Miguel Hidalgo y Costilla se lanzó a la guerra apoyado por una tropa de indígenas y campesinos, bajo el grito de "Viva la Virgen de Guadalupe, viva Fernando VII, muerte al mal gobierno ", finalmente la revolución le llevó por otro camino y se convirtió en lo que fue: una guerra independentista.

El conflicto duró once años y distó mucho de ser un movimiento homogéneo. Como se ha dicho, al principio reivindicaba la soberanía de Fernando VII sobre España y sus colonias, pero con el paso del tiempo adquirió matices republicanos. En 1813, el Congreso de Chilpancingo (protegido por el generalísimo José María Morelos y Pavón) declaró constitucionalmente la independencia de la América Mexicana. La derrota de Morelos en 1815 redujo el movimiento a una guerra de guerrillas. Hacia 1820, sólo quedaban algunos núcleos rebeldes, sobre todo en la sierra madre del sur y en Veracruz. Por esas fechas, Agustín de Iturbide pactó alianzas con casi todas las facciones (incluyendo al gobierno virreinal) y de esta suerte se consumó la independencia el 27 de septiembre de 1821. España no la reconoció formalmente hasta diciembre de 1836 y de hecho intentó reconquistar México, sin éxito.

La ex colonia española pasó a ser una efímera monarquía constitucional católica llamada Imperio Mexicano. Finalmente fue disuelto en 1823, cuando luego de varios enfrentamientos internos y la separación de Centroamérica, se convirtió en una república federal.

 

La recuperación de nuestra tierra.

 

Es en el marco del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana que nos atrevemos a recordar nuestro orgullo. No como “los conquistados” o como los que se traicionaron entre ellos. Mas bien como los que orgullosamente no se doblegaron y no se dejaron pisotear por aquellos que reclamaban algo que por derecho le pertenecía a la sangre de la misma tierra que los vio nacer.

 

Cada pedazo de tierra seguía floreciendo gracias a manos y cuidados de los que ya conocían su tierra, sin embargo eran ordenados por aquellos que apenas habían saboreado los manjares de esta tierra, los aromas y frutos exóticos, quienes no conocían los animales y maravillas inesperadas de lo que pronto sería México.

 

Partes de historia y sus personajes nos convocan y aclaman que los recordemos pues su historia cuenta la nuestra, aunque a veces un poco más pintoresca.

 

Es el caso del hombre más temido, más respetado, y más querido de la Revolución, Francisco Villa.

 

Hijo de Agustín Arango y Micaela Arámbula, uno de los principales líderes y generales de la revolución mexicana entre 1911 y 1920,[] destacado principalmente en el estado de Chihuahua, su ideal consistía en frenar el abuso que ejercían los hacendados sobre los campesinos y peones.

 

Existen diversas versiones sobre el origen de Pancho Villa:

  • Éste se encontraba fugitivo de la ley por un hecho que aconteció en 1894, cuando el propietario de una hacienda violó a su hermana mayor. En represalia, este tomó un revólver y disparó contra el terrateniente, fugándose a las montañas, donde pasó la mayor parte de su tiempo hasta 1910, sobreviviendo primero sólo, para luego ser rescatado por una pandilla de bandidos encabezada por un hombre llamado Francisco Villa, quien lo recogió y lo alimentó. Al no tener a donde ir, Arango empezó a operar con esta pandilla asaltando pueblos y delinquiendo en otras áreas. Por su lealtad se ganó la confianza del jefe de la banda. En una ocasión Francisco Villa (jefe de la banda) sufrió una herida de bala, por lo que, agonizando, nombró a Arango como jefe de la pandilla de bandidos. Fue entonces cuando Arango cambió su nombre a «Francisco Villa», a petición de la banda que ahora él encabezaría. Continuaron realizando actos de vandalismo, regresando a la hacienda donde Arango había matado a Agustín López Negrete, donde el cuñado del fallecido lo buscaba para matarlo. Doroteo Arango (ahora bajo el nombre de Francisco Villa) acabó con la vida de su rival y los hombres de éste, empezando a seguir una causa en defensa de la clase obrera que era fuertemente explotada, al punto de comparación con la esclavitud.
  • Otra versión cuenta que su verdadero padre en realidad fue Luis Germán Gurrola, pues su madre había sido su sirvienta y al no reconocer aquél a su hijo, fue bautizado por Agustín Arango, quien era hijo natural de don Jesús Villa, abuelo paterno del muchacho, siendo de él de quien adoptó su apellido, llamándose Francisco Villa.
  • Existe otra versión que cuenta que una mujer de apellido Arango tuvo amoríos con Jesús Villa, que había pasado de residir en San Gabriel, Jalisco, a San Juan del Río en el estado de Durango, y que de ellos nació Agustín Arango. Aunque éste se debió haber llamado Agustín Villa Arango, se desconocen las causas de por qué Jesús Villa no dio nombre a su hijo y de por qué éste recibió el apellido de su madre. Agustín Arango contrajo matrimonio con Micaela Arámbula y de ellos nace Doroteo Arango. Finalmente, Doroteo Arango retoma el que su padre le contaba era su apellido legítimo para así hacerse llamar Francisco Villa como medida para ocultar su identidad.

 

José Doroteo Arango Arámbula (mejor conocido por su seudónimo Francisco Villa o por el diminutivo de éste Pancho Villa) fue uno de1923 los jefes de la revolución mexicana, cuya actuación militar fue decisiva para la derrota del régimen del entonces presidente Victoriano Huerta

Carro en el que fue emboscado Villa y muere en1923

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nota: Las imágenes son propiedad de los autores originales.

 

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